
Dominar
DEVOCIONAL SEMANAL POR PATRICE TSAGUE
¿Qué tan bien cuidas lo que tienes?
¿Qué tan fructíferos e impactantes son tus objetivos?
¿Son capaces de multiplicarse y aumentar?
| Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. – Génesis 1:28 (NVI) |
Dominar
Someter significa establecer orden o someter. En el contexto del Antiguo y Nuevo Testamento, significa establecer el orden y la autoridad divinos. Esta sencilla palabra otorga al ser humano la autoridad para aprovechar los recursos de la tierra y controlar las ideas, los medios de producción y los instrumentos de distribución. Sin embargo, el propósito original de Dios no era que usáramos esos recursos, ideas, medios de producción y distribución únicamente para nuestro propio beneficio, sino que, como hijos y administradores de Dios, los usáramos para su gloria y deleite.
Esta idea de someter ha sido malinterpretada entre los cristianos durante siglos. Puede suscitar preguntas como: ¿Cuánta fuerza se debe emplear en este propósito? ¿Qué sucede cuando encontramos resistencia al intentar someter un territorio o un mercado? ¿Cómo gestionamos los conflictos que surgen durante nuestros esfuerzos de sometimiento? ¿Deberían los cristianos interesarse por la conquista y la expansión de su territorio, ya sea comercial o personal?
En el reino de Dios, cuando un hijo o hija de Dios ejerce autoridad sobre la creación, se apropia del don que Dios le otorgó al principio del mundo. Como con cualquier don, quien lo recibe puede elegir qué hacer con él. El deseo de Dios es que tomemos sus dones —ideas, recursos, herramientas, sistemas, etc.— y los integremos a la luz de su sistema de gobierno, el cual se define mediante principios bíblicos. Esta es una clave esencial para nuestro mandato de ser fructíferos y multiplicarnos.
En los negociosDominar significa consolidar tu negocio como un líder indiscutible y/o influyente en tu sector o en los lugares donde operas: tu esfera de influencia, por designio divino. De no lograrlo, tu influencia será efímera y tu impacto limitado.
Es difícil administrar algo de Dios cuando no se tiene la posesión legal ni el control total, porque nuestra influencia cristiana se limita en cierta medida a las cosas sobre las que tenemos control directo o indirecto.
¿Cómo se somete a través de los negocios a la gloria de Dios?
- Aprende a someterte al ritmo del Espíritu Santo.
- Sé astuto como una serpiente y manso como una paloma.
- Sea diligente en los negocios.
- Siempre que sea posible, tome posesión legal del lugar donde vive y trabaja, así como de sus ideas y demás propiedad intelectual. Esto incluye asegurarse de contar con las patentes, derechos de autor y marcas registradas correspondientes.
- Usa todos los recursos que controlas para honrar y glorificar al Señor.
- Ten presente que no estás llamado a someter a las personas, sino a la tierra.
- Todo lo que sometas debería estar en un mejor estado después de que lo dejes, en comparación con cuando lo encontraste.
Históricamente, el concepto de «someter» se ha malinterpretado, lo que ha derivado en algunas de las mayores tragedias inhumanas cometidas por cristianos. Sin embargo, esto no significa que debamos rehuir el mandato del Señor de someter la tierra, sino que debemos abordarlo con humildad y mansedumbre, manteniendo siempre el enfoque correcto.
Mi oración por ti hoy es que el Espíritu Santo te guíe al incorporar el sistema de gobierno de Dios en tu negocio u organización con el propósito de someter bíblicamente tu esfera de influencia para la gloria de Dios.
¡Amén! Como fieles administradores, debemos someternos a la guía del Espíritu Santo, moderando nuestra influencia de manera que magnifiquemos la gloria de Dios y reflejemos su carácter en nuestros negocios.
gran devocional
“A lo largo de la historia, se han cometido abusos del concepto de “someter” que han dado lugar a algunas de las mayores tragedias inhumanas perpetradas por cristianos. Sin embargo, esto no significa que debamos rehuir el mandato del SEÑOR de someter la tierra, sino que debemos abordarlo con espíritu de humildad y mansedumbre, manteniendo siempre el enfoque correcto.”
Las Cruzadas, la Inquisición, la Ley Seca, etc., son solo algunos ejemplos. El párrafo anterior, al igual que toda la reflexión, tiene un gran impacto, y que el Padre siga derramando su gracia sobre su pueblo en el nombre de Jesús.
¡Gracias Patrice por brindarnos devocionales asombrosos y que invitan a la reflexión cada semana!